Daniel González: «Los meses de confinamiento nos sirvieron para pensar en reinventarnos y poder conseguir una mayor fuente de ingresos»

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El dueño de la Sala Matadero explica el mal momento que está viviendo el ocio nocturno y cómo el sector intenta sobrevivir

Daniel González es el propietario de la Sala Matadero junto a su socio Ismael Martínez. Ambos están sufriendo en primera persona las graves consecuencias que ha dejado la crisis de la pandemia sobre un sector que lleva meses cerrado: el ocio nocturno. Como respuesta a la obligación de cerrar discotecas y salas de conciertos, los dos jóvenes socios han intentado adaptarse a las nuevas restricciones transformando su modelo de negocio para poder ingresar algo de dinero y poder recuperarse de los meses perdidos. 

Antes de la pandemia del coronavirus, la sala albergaba fiestas y conciertos de diferentes grupos de rock. Ahora, debido a la imposibilidad de celebrar este tipo de eventos, el local ofrece desde comidas y cenas hasta exposiciones de arte y monólogos.

¿Cómo actuáis al enteraros de que el ocio nocturno iba a cerrar de forma indefinida?

Pues si ya de por sí nuestra situación es un poco crítica, al escuchar eso nos vinimos abajo anímicamente. Cuando se decretó el cierre del ocio nocturno el 16 de agosto, nos dijeron que este cierre iba a ser una medida urgente que tenían que tomar y no entendíamos por qué. Sinceramente, creíamos que estábamos haciendo bien las cosas y que iba a ser una medida a corto plazo. Los primeros 15 días lo asumimos. Cuando estos pasaron y vimos que prorrogaban la medida nos vimos en la tesitura de pensar que esto iba a ser a largo plazo. Y ya cuando nos transmitieron que iba a ser un cierre indefinido, pues imagínate… Nosotros venimos de los primeros cuatro meses de confinamiento con cero ingresos, pagando todos los gastos, porque no hemos dejado de pagar nada, ya que nuestra sala es alquilada. Entonces pagábamos el local y aparte teníamos que pagar seguro, recibos, impuestos locales…todo lo hemos pagado y los ahorros los hemos agotado. Entonces, si a eso le sumamos que después de dejarnos abrir mes y medio en verano nos vuelven a cerrar, pues imagínate la situación que se nos plantea y más teniendo en cuenta que es una sala que tiene apenas un año de vida. O sea, que estamos aún pagando la inversión hecha para montar este tipo de negocio, que no es nada barato. Al revés, las restricciones legislativas y lo que conlleva abrir una de estas salas necesita mucha inversión.

¿Qué es lo que os lleva a plantearos el cambio de negocio?

Al abrir el negocio ya planteamos esta esta posibilidad. De hecho, como nuestra licencia nos lo permite, hemos estado durante un tiempo haciendo celebraciones, actos privados y de alguna manera explotando el negocio en una vía que se nos permitía. Cuando abrimos después del confinamiento, nos lo planteamos más seriamente, porque además, esos cuatro meses si de algo nos sirvieron fueron para intentar pensar en reinventarnos de alguna manera y conseguir una mayor fuente de ingresos porque sabíamos que esto no iba a ser pasajero, que iba a durar en el tiempo. Y entonces pensamos en dar ese servicio, pero de manera continuada. Y la verdad es que fue muy bien. De hecho, ahora en este segundo confinamiento, por así decirlo, lo que estamos haciendo es mejorar de alguna manera ese servicio. Estamos mejorando instalaciones. 

«Llegará un momento en que no podremos subsistir, no podremos sacar adelante el negocio y lo que no queremos es dejar que se eche a perder la sala»

Hemos hecho también una modificación del proyecto para implementar la cocina que ahora tendremos también dentro de la sala, o sea que estamos intentando mejorar todo pensando que se nos va a dejar abrir en breve, que podremos trabajar. Entonces la idea partió de ahí, de que ya lo estábamos haciendo, lo estábamos haciendo bien y lo que hicimos de alguna manera es potenciar el servicio e intentar reinventarnos y conseguir mayores ingresos.

Los primeros cuatro meses los ahorros que teníamos los gastamos en adecuar la sala a lo que iba a ser la nueva normalidad. Y tras mes y medio abiertos hemos vuelto a ahorrar algo de dinero. Y también vamos a invertir en mejorar las prestaciones de la sala y en intentar sufragar todos los gastos que tenemos. Y todo esto con cero ingresos e intentando hacer malabarismos. Por suerte, tanto mi socio como yo tenemos negocios paralelos y de algún modo la agonía se hace un poco más llevadera. Pero, de todas maneras, llegará un momento en que no podremos subsistir, no podremos sacar adelante el negocio y lo que no queremos es dejar que se eche a perder la sala.Porque llevamos un año abierto y claro, la inversión que hicimos en este local al principio fue muy grande. Entonces no podemos dejar que se eche a perder el negocio, porque entonces sí que sería la ruina total, tanto para mi socio como para mí.

Antes del confinamiento, ¿la sala estaba funcionando bien?

La verdad es que antes del confinamiento, la aceptación que tuvo la sala en nuestra comarca fue impresionante. La gente tenía ganas este tipo de locales. Y la verdad que la aceptación fue muy buena y claro, quién iba a pensar que íbamos a meternos en este problema. Entonces de alguna manera, cuando llegó la pandemia, pues aceptamos el cierre solidariamente como hizo todo el mundo. Entendimos que teníamos que dar nuestro brazo a torcer y hacer un esfuerzo para que la pandemia de alguna manera desapareciese y pudiésemos ir hacia delante. Entendimos que durante el confinamiento teníamos que cerrar pese a lo que nosotros teníamos en mente, porque de hecho durante esos meses que cerramos la programación era impresionante, pero aceptamos el cierre e hicimos el esfuerzo por intentar levantar de alguna manera el país y que esto pasara lo antes posible.

Pero por desgracia, esto sigue igual e incluso vamos a peor y no sabemos nada, seguimos con mucha incertidumbre. No sabemos cuando va a acabar esto ni como vamos a acabar.

¿Cuanto tardáis en reaccionar ante la situación y de qué forma cambia el modelo de negocio?

Los meses de confinamiento nos sirvieron, entre otras cosas, para darle una vuelta al negocio y pensar en el futuro, un futuro que no teníamos en mente. Pero dentro de lo malo, esta pandemia lo que nos va a dejar es que cuando la superemos, vamos a tener un negocio potencialmente más fuerte en el sentido de que vamos a sacarle mucho mayor provecho. Nunca nos habíamos planteado esta situación. Es decir, el explotar también la sala de fiestas como restaurante, pero como la licencia nos lo permite, cuando volvamos a abrir vamos a hacerlo. Porque además es compatible.

Una sala como la nuestra puede ofrecerte eventos culturales como conciertos. Hemos hecho también monólogos, alguna exposición de cuadros de arte de la gente de la zona, por lo que hemos visto que es compatible con la actividad de restaurante. Y aparte, hemos descubierto este verano que podíamos hacer incluso una oferta de concierto con cena, que la gente aceptó muy bien. Este verano hicimos cuatro eventos y la verdad es que la mayoría triunfaron y a la gente lo que le sorprendió, además, es la seguridad que sentían en el local, ya que tenemos una terraza bastante grande. Los clientes nos agradecían la sensación de seguridad que daba el local porque estabas al aire libre, había mucha distancia entre las mesas, estaba todo muy estudiado porque se generaban pasillos de evacuación para que la gente fuese tranquilamente a los baños…la gente salía contenta. Vimos que la sala era compatible con un restaurante, con conciertos, con eventos…entonces empezamos a sacarle ese provecho que, a lo mejor, si no hubiese pasado esto, no nos hubiésemos dado cuenta. Pero al pasar esto y tener tanto tiempo para pensar, vimos que nos podíamos reinventar y de alguna forma hacer ese esfuerzo que se nos exige a nosotros para poder sacar adelante el negocio.

«Los meses de confinamiento nos sirvieron, entre otras cosas, para darle una vuelta al negocio y pensar en el futuro, un futuro que no teníamos en mente»

¿Habéis recibido algún tipo de ayuda para sobrevivir?

Desde que se decretó el estado de alarma no hemos recibido nada. La ayuda de la Generalitat valenciana se nos denegó por falta de fondos. No sabemos por qué, pero esa fue la respuesta. Yes gracioso porque a la ayuda que optábamos sólo nos iba a servir para pagar la mitad de los gastos de un mes. O sea, esa era la ayuda que íbamos a recibir. Cuatro meses cerrado e íbamos a recibir una ayuda que nos permitía pagar la mitad de los gastos de un mes. Irrisoria. No sé quién piensa este tipo de ayudas. Entendemos también que hay otras prioridades, que el tema es una emergencia sanitaria y que la prioridad es la sanidad. Eso lo entendemos y lo comprendemos. Pero una vez se nos deja abrir, ¿por qué se nos vuelve a cerrar y se nos cortan las alas? Si hemos adaptado todos nuestros locales a la nueva normativa. Hemos hecho una inversión en mobiliario para poder sentar a todos nuestros clientes. Y el 16 de agosto se nos vuelve a cerrar y a cortar las alas. La única fuente de ingresos se nos corta de raíz. Nadie piensa en una ayuda para el ocio nocturno. No lo entendemos, hay algo que falla. No se nos puede obligar a cerrar y no ayudarnos con nada, porque va a abocar en la destrucción de todo el sector.

¿Cómo ves el futuro del ocio nocturno?

La incertidumbre es grandísima, no hay nada claro. Estamos en la segunda ola, la cosa va a peor. Creemos que pasará como nos pasó en el primer confinamiento: que fuimos los últimos en abrir y seremos los últimos en abrir cuando vuelva todo a la normalidad, cuando hemos sido los primeros en cerrar.

El futuro lo vemos negro si no implementan una serie de ayudas o algo que nos permita pagar los gastos y no perder los locales, porque si no, estamos destinados a un cierre total de los establecimientos. A día de hoy nosotros podemos pagar nuestros gastos, pero llegará un punto que esto no será así, conocemos a mucha gente del sector que le está pasando ya, es una agonía y un sinvivir. Yo entiendo que ahora la prioridad es la sanidad, pero no entendemos que un cine pueda abrir con aforos y sus condiciones, pero nosotros no, cuando hemos invertido en mobiliario especial anti-covid. 

«Si ahora no nos ayudan, cuando la cosa esté mejor y ya podamos abrir, no quedarán casi salas de conciertos, eventos y discotecas que hayan sobrevivido a esta situación»

Nuestro local es igual de seguro que otros sitios que ahora sí que pueden abrir. Estamos intentando todo para que se den cuenta de que es seguro abrir. Ahora está en el punto de mira la hostelería y yo entiendo que se quejen. Cuando los veo por la tele decir que con un tercio de aforo no pueden sobrevivir, pienso en el mes y medio que estuvimos abiertos y que se nos permitió tener ese aforo. Ojalá a nosotros se nos permitiese abrir aunque sea con esa condición.  

Últimamente lo que ocurre cuando sale nuestro sector protestando en los medios es que la gente piensa que qué hacemos quejándonos ahora, que la sociedad no está ahora para salir de fiesta. Pero si ahora no nos ayudan, cuando la cosa esté mejor y ya podamos abrir, no quedarán casi salas de conciertos, eventos y discotecas que hayan sobrevivido a esta situación. Y ahí es cuando se lamentarán de no habernos ayudado, porque la cultura de conciertos y eventos y el ocio nocturno mueve mucho dinero en la Comunidad Valenciana. Esa ayuda nos permitiría no cerrar en el futuro. 

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